El juego, la razón de ser de la infancia El juego es una actividad de vital importancia para los niños. Lejos de tratarse de meras actividades para entretenerse o pasar el tiempo, jugar tiene una gran utilidad para el desarrollo del menor y es fundamental en su crecimiento. Por eso, su derecho al juego y el esparcimiento forma parte de la Convención sobre los Derechos del Niño, establecida por las Naciones Unidas. Como indica la 'Guía práctica para padres' de la Asociación Española de Pediatría (AEP), "en la primera infancia los juegos implican aprendizaje, estimulación y experimentación para los pequeños". Tanto el juego como los juguetes "les ayudan a conocerse y a desarrollar su personalidad en áreas como la afectividad, la motricidad, la inteligencia, la creatividad y la sociabilidad". El documento de la AEP añade que, en las edades más tempranas, el juego "tiene un gran componente educativo que ayuda al menor a progresar en su desarrollo motor y a avanzar en la esfera intelectual y sociabilizadora a través de la comunicación e interrelación con los que le rodean". La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), por su parte, especifica que "todos los niños del mundo juegan, y esta actividad es tan preponderante en su existencia que se diría que es la razón de ser de la infancia". Este organismo subraya que el juego es vital, puesto que "condiciona un desarrollo armonioso del cuerpo, de la inteligencia y de la afectividad". El que no juega, afirma la UNESCO, "es un niño enfermo, de cuerpo y de espíritu".

Comentarios